¿Apple ha tropezado con uno de sus mayores enemigos en diseño? Los nuevos iPhone 17 Pro podrían haberse cruzado con el villano menos esperado: el temido “scratchgate”. Usuarios de todo el mundo, especialmente quienes tienen el modelo azul, han comenzado a notar marcas y arañazos en la parte trasera… incluso apenas días después de sacarlos de la caja. ¿Qué hay detrás de este fenómeno? ¿Se trata de simple mala suerte o de un error fundamental en el diseño de los nuevos smartphones de Cupertino? Aquí te lo explicamos, rascando —literalmente— la superficie del asunto.
El “scratchgate”: cuando el diseño se vuelve contra Apple
En estos días, las redes sociales arden con la palabra “scratchgate”. Usuarios de X (antes Twitter) y Reddit publican imágenes de sus flamantes iPhone 17 Pro y Pro Max con rayones demasiado evidentes para tratarse de un teléfono premium recién estrenado. La mayoría de las quejas vienen del color azul, pero los daños no discriminan: rosa, negro y el clásico blanco tampoco se salvan. ¿Culpa del usuario? Parece que no.
El borde afilado del módulo de cámaras: el culpable inesperado
El nuevo módulo de cámaras presume un diseño más elegante y tecnológico, con una base algo más angulosa, pero resulta que ahí podría estar el origen del problema. Varias publicaciones demuestran cómo esa “esquina” tan marcada facilita los arañazos, incluso sin golpes ni accidentes graves. El cargador MagSafe, protagonista de la carga inalámbrica magnética, también está en el punto de mira tras dejar marcas circulares en la superficie.
- Rayaduras visibles en la trasera después de pocos días de uso
- Arañazos especialmente notorios en el módulo de las cámaras
- Color que se desprende y deja ver el aluminio original
¿Por qué ahora? El cambio de materiales y la nueva anodización
Hasta la generación anterior, Apple apostaba por el titanio en su chasis premium. Este año, sin embargo, los modelos 17 Pro y Pro Max estrenan una cuerpo completamente de aluminio, recubierto con una fina capa de anodizado que le da ese toque de color tan característico. El problema es que esta capa resulta más vulnerable de lo esperado, sobre todo en los bordes afilados.
El análisis forense lo llevó a cabo el equipo de iFixit, expertos en destripar gadgets y evaluar su reparabilidad. En sus pruebas —que puedes ver en vídeo más abajo—, comprobaron que los arañazos superficiales pueden limpiarse en gran parte en las áreas planas, pero en los bordes salen a relucir puntos brillantes de aluminio, dejando “calvas” en el color.
Ver la demostración de iFixit en YouTube
Las esquinas: el talón de Aquiles del anodizado
Si el cuerpo perfectamente plano resiste relativamente bien, ¿por qué fallan las esquinas? Según explica el ingeniero y docente David Niebuhr, la anodización necesita una superficie uniforme para adherirse correctamente. Cuando hay geometrías afiladas, como el borde del módulo de cámaras, la capa de color se vuelve “frágil”, sin una consolidación suficiente para resistir el roce del bolsillo, la funda o el propio cargador.
- La capa anodizada es más fina en los bordes afilados
- El acabado desaparece más rápido dejando ver el metal desnudo
- Una curvatura más suave podría haber mitigado el problema
¿Es cuestión del material, o de diseño?
Niebuhr señala que no todo se reduce al aluminio: el titanio anodizado de los modelos previos era apenas un poco más resistente, pero el desprendimiento del color aquí ocurre más por la forma que por el material. «El problema está en la geometría, no tanto en el cambio de metal», afirma el profesor.
Una curva más suave —sí, ese detalle casi imperceptible— podría haber evitado el drama de los puntos despintados y los arañazos profundos. Pero fue una apuesta por el diseño de líneas más marcadas y agresivas… que no ha salido del todo bien.
¿Qué puede hacer el usuario?
Por ahora, lo más sensato es invertir en una funda de calidad y evitar dejar el MagSafe demasiado tiempo conectado, sobre todo en los modelos de colores más sufridos. Las redes seguirán llenándose de imágenes de iPhone “tocados”, y quizás Apple se vea obligada a corregir en futuros modelos, suavizando la forma de su módulo de cámaras para garantizar que la belleza y la resistencia puedan, alguna vez, ir de la mano.
Uno de los teléfonos más codiciados del año ha chocado con la realidad: un rasguño cualquiera puede poner en jaque al diseño más avanzado. ¿Devolverá Apple el favor a sus usuarios corrigiendo su talón de Aquiles? El debate, como los arañazos, recién comienza.




