Del boom a la desaparición: así han caído en desuso las cámaras motorizadas en móviles por culpa de las nuevas tendencias

¿Recuerdas esos móviles que sorprendían con cámaras que salían de la nada, giraban como un robot de película o directamente se desmontaban para captar tus selfis? Parece que esa etapa atrevida del diseño móvil fue fugaz pero tan llamativa como revolucionaria. Hoy, repasamos una era de ingenio motorizado: cámaras retráctiles, abatibles y giros imposibles que, por un instante, cambiaron la forma de mirar nuestros smartphones.

La búsqueda del todo pantalla: menos marcos, más imaginación

Hace apenas un lustro, los móviles peleaban por ver quién ofrecía la pantalla más grande y sin interrupciones. Los marcos negros —esos bordes que ahora parecen reliquias— empezaron a esfumarse, y surgió el gran dilema: ¿dónde metemos la cámara frontal? Las marcas sacaron entonces su lado más creativo, buscando el equilibrio entre estética y prestaciones. La guerra de los megapíxeles era solo la excusa; el show estaba en el “cómo”.

Retráctiles, abatibles y giratorias: cuando todo era posible

2018 y 2019 son años para el recuerdo. Firmas como Vivo abrieron la veda con el NEX, aquel móvil que hizo magia al hacer aparecer la cámara frontal únicamente cuando ibas a hacerte un selfi. Una barra telescópica, pequeña pero robusta —o eso prometían—, emergía desde lo alto del equipo.

La competencia no tardó en responder. OPPO jugó con la fantasía y sacó el Reno, que desplegaba la cámara como una aleta de tiburón; el Find X, en cambio, optaba por un módulo extraíble más grande, capaz de dejar ver tanto las cámaras frontales como traseras en una sola maniobra elegante. Samsung se sumó con su Galaxy A80: una cámara que se elevaba y giraba, lista para ser usada en ambas direcciones. Sí, un giroscopio en tu bolsillo.

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Incluso Motorola lo intentó con el One Hyper, empleando un sistema periscópico propio de películas de espías para esconder la lente frontal.

El giro de Asus: cámaras que se transforman al instante

Mientras tanto, Asus fue más allá y se atrevió con los móviles abisagrados: Zenfone 6, Zenfone 7 y Zenfone 8 Flip trajeron un módulo motorizado que permanecía oculto como cámara trasera, y se alzaba —casi con solemnidad mecánica— cada vez que tocaba hacerse un selfi o una videollamada. Puro espectáculo.

Hubo todavía más locura: Vivo presentó en 2020 una especie de híbrido, una cámara frontal retráctil… pero también desmontable. ¿Te imaginas? Quitar el módulo para usarlo como cámara remota y hasta comandarlo por voz.

¿Por qué no triunfaron? Rompiendo la burbuja de la innovación

Pese a la espectacularidad, el público fue dándose cuenta de que lo motorizado era tan vistoso como efímero. Charlando sobre este fenómeno, Antonio Torregrosa —Technical PR & Phone en Asus— resume las luces y sombras de este legado tecnológico: “Muchos consideraron la cámara rotatoria un gran acierto, sobre todo los aficionados a la fotografía móvil y los que tenían obsesión por sus redes sociales. Por primera vez, las cámaras traseras también eran las mejores frontales: tenías gran angular, zoom y toda la artillería, tanto en selfis como en fotos normales”.

  • Versatilidad fotográfica: Por fin, la calidad de la cámara trasera estaba al servicio de tu mejor perfil.
  • Experiencia full-pantalla: Nada de muescas, agujeros o marcos que interrumpieran el panel.
  • Diseño diferencial: Único, reconocible, distinto. Un statement de geek y estilo.

Pero… la realidad golpea. Los sistemas motorizados encarecían la producción y, por muchos tests de resistencia, eran susceptibles a fallos por el desgaste mecánico. Además, el momento de usar la cámara dejaba de ser inmediato: había que esperar a que el mecanismo hiciera su show. Sí, cool. Pero poco práctico para quien quiere capturar el instante sin demora.

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De la extravagancia mecánica… al minimalismo actual

Todo cambió cuando llegaron las cámaras bajo pantalla: una pequeña lente oculta bajo el panel, apenas visible, lista para actuar sin piezas móviles. La tendencia se decantó pronto por soluciones más simples y fiables, sacrificando lo espectacular por lo funcional y duradero.

Al final, la industria —y el público— se decantó por la sencillez, ese “menos es más” que suele dictar la moda. Torregrosa lo tiene claro: “La evolución del mercado pidió soluciones menos complejas y, con ellas, la prioridad de los fabricantes viró en otra dirección”.

¿Echaremos de menos el ingenio mecánico? Puede que sí. Pero quienes vivieron la era de las cámaras flip, retráctiles y desmontables recordarán con cariño esos breves instantes en los que los móviles eran pura ingeniería y asombro. Una generación de dispositivos que, aunque breve, nos enseñó que el diseño móvil puede ser tan creativo como efímero.

Martín es un apasionado del mundo tecnológico con un enfoque especial en las aplicaciones móviles y los videojuegos. Con años de experiencia en la industria de la tecnología, Martín ha explorado a fondo el universo de las apps y los juegos, convirtiéndose en un experto en su desarrollo y funcionamiento. Su curiosidad incansable por las últimas tendencias y su profundo conocimiento del gaming lo convierten en un escritor competente y apasionado. Cuando no está investigando sobre las últimas aplicaciones o explorando nuevos mundos virtuales, Martín comparte sus conocimientos y entusiasmo con la comunidad tecnológica a través de su escritura.

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