¿Puede la inteligencia artificial convertirse en nuestro mejor aliado para cuidar, crear y transformar la sociedad? Samsung lo cree firmemente y, en su Innovation Campus Summit: AI For A Better World, ha reunido en Madrid voces expertas para que repensemos juntos la revolución tecnológica desde el foco más humano. ¿Listos para descubrir la cara más inspiradora de la IA?
La IA, más humana que nunca: creatividad y empatía al servicio del cambio
Imagina un futuro donde la inteligencia artificial no es solo una herramienta fría y calculadora, sino un motor para potenciar lo mejor de nosotros mismos. Ese es, precisamente, el reto que ha defendido Samsung durante el Innovation Campus Summit en el Auditorio El Beatriz. La cita ha reunido a un nutrido grupo de investigadores, líderes tecnológicos y pensadores para debatir sobre cómo la IA puede dar un salto hacia una sociedad mucho más creativa, empática —y, ojalá, justa—.
La secretaria de Estado de Digitalización e IA, María González Veracruz, lo dejaba claro durante la apertura: apostando por una regulación pionera, España pretende garantizar que hablamos de una IA ética. No se trata de poner frenos, sino de asegurar que hay seguridad jurídica y futuro económico. O, dicho de otra manera: que la tecnología avance con valores, sin perder nuestra esencia.
En la misma línea, Elena Fernández Angulo, directora de Comunicación de Samsung Iberia, ha reivindicado el concepto de inteligencia artificial humana. ¿Significa esto máquinas sensibles? Nada de eso. Hablamos de algoritmos que amplifican nuestras capacidades más potentes: el pensamiento crítico, la creatividad, el cuidado. Y que nos empujan, al final, hacia una transformación social profunda.
Desafíos tecnológicos y soluciones reales: la IA en acción
Durante el encuentro, expertos como Genís Roca recalcaron el carácter revolucionario de la IA. No solo significa una mejora técnica: estamos ante una ola de cambio que transforma el trabajo, la educación y hasta la manera en la que nos relacionamos. “Resolveremos los retos sociales gracias a nuevas posibilidades del software”, resumía Roca, abriendo así el debate sobre el verdadero alcance de estas tecnologías disruptivas.
- Educación y pensamiento crítico: La investigadora Lucile Favero presentó cómo los chatbots educativos, dotados del método socrático, promueven el aprendizaje activo y fomentan el análisis en los jóvenes. Un ejemplo tangible de cómo la IA va más allá del “responder preguntas”, enseñando a pensar.
- Ética, diálogo y empresa: María Ángeles Quesada, filósofa y CEO de Equánima, defendió el valor del pensamiento crítico y el diálogo en la ética aplicada tanto en los negocios como en la tecnología. Porque la IA también puede ser una aliada en proyectos educativos responsables.
- Tecnología al servicio de la inclusión: Julián Andújar, director de la Fundación TECSOS, expuso cómo la innovación puede mejorar la calidad de vida de las personas vulnerables, impulsando la autonomía y la integración.
- Sostenibilidad y creatividad: Pepe Zamorano subrayó la importancia de unir creatividad, sostenibilidad y tecnología —siempre con enfoque humanista— para generar impacto real en el día a día.
- Innovación lateral y tecno-creatividad: El experto Furby (Pedro Enríquez de Salamanca) nos invitó a mirar más allá de lo evidente para idear soluciones rompedoras con IA generativa.
- Prevención y emergencia: Pedro Torres, de ESRI, mostró avances en análisis geoespacial: ahora la IA puede ayudar a anticiparse a desastres naturales, permitiendo respuestas rápidas y salvando vidas.
Recuperando recuerdos: la tecnología como herramienta social
Uno de los momentos más emotivos llegó con la presentación de ‘Salvem les fotos’, un proyecto solidario que, gracias a la IA, logró recuperar y digitalizar fotografías familiares perdidas tras la DANA en Valencia. Aquí, la tecnología demostró que puede ser también un refugio, un canal para proteger nuestra memoria colectiva.
Premios, talento joven y olas de innovación: el reconocimiento a la IA nacional
El Summit también ha marcado un hito al albergar la primera edición de los Premios Nacionales de IA, un reconocimiento a la creatividad y el impacto social de los proyectos de estudiantes de la Universidad Politécnica de Madrid, la Politécnica de Valencia, la UMA y la EOI.
El proyecto Oleaje, firmado por tres jóvenes ingenieras de la UPM (Sara Yagüe Rubio, Nerea Portillo Juan y Mónica Ferrer Gómez-Cano), se alzó como ganador absoluto. ¿Su propuesta? Un sistema de IA para predecir fenómenos marítimos extremos, ayudando a anticipar y mitigar daños en las costas españolas. Un ejemplo brillante de cómo la inteligencia artificial, aplicada con visión ESG, puede tener un impacto ambiental y social directo: alertas tempranas, infraestructuras más seguras y un paso adelante contra el cambio climático.
IA: horizonte ético, impacto humano
El mensaje lanzado en Madrid suena fuerte: la inteligencia artificial, lejos de relegar a las personas o deshumanizar procesos, puede ser la gran palanca para una sociedad más creativa, solidaria y resiliente. La clave —y el reto— es desarrollar un marco regulatorio sólido mientras diseñamos tecnologías que inspiren, incluyan y estén al servicio del ser humano.
Robots y algoritmos sí, pero que potencien lo que nos hace únicos. Porque el futuro, al final, será tan humano como queramos programarlo.




